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III Ruta Tuitera de los Foramontanos
El pasado 22 de noviembre se celebró en Cantabria la III Ruta Foramontanos, evento de networking turístico gastronómico de los tuiteros cántabros. Una vez más, asistí para disfrutar de esta jornada de amistad 2.0 con raíces gastronómicas y etnográficas, que rememora las hazañas de aquellos cántabros foramontanos que repoblaron Castilla, en el inicio de «esa cosa llamada España», como decía Ramón de la Serna.
Este es el resumen de lo que se publicó en las redes al respecto de la #RutaForamontanos tuitera:
Recorramos la «Ruta de los Foramontanos»
¡Hola, viajero! Si estás buscando una ruta que combine historia, naturaleza y pueblos con encanto, la Ruta de los Foramontanos en Cantabria es tu próximo destino. Este camino, que atraviesa algunos de los paisajes más verdes y auténticos del norte de España, no solo es un deleite visual, sino también un viaje al pasado. ¿Te apetece descubrir por qué los foramontanos marcaron un hito en la historia de la Península Ibérica? ¡Vamos allá!
¿Quiénes eran los foramontanos? Un viaje al siglo IX
La palabra foramontanos viene del latín «foras montes» (literalmente, «fuera de las montañas»), y hace referencia a aquellos valientes que, en el siglo IX, partieron desde las montañas cántabras hacia las tierras despobladas de la Meseta. Su misión: repoblar territorios abandonados durante la Reconquista, sentando las bases de lo que luego sería el Reino de Castilla.
Esta ruta sigue los pasos de aquellos pioneros, desde las brumas de las montañas hasta las llanuras del sur. Y aunque hoy no necesitamos espadas ni escudos para recorrerla, sí que es buena idea llevar calzado cómodo y una cámara para capturar cada rincón.
El recorrido: De Cabezón de la Sal al Embalse del Ebro
La Ruta de los Foramontanos abarca 72 kilómetros, aunque puedes hacerla por etapas o elegir solo algunos tramos. Aquí te desgloso sus paradas imprescindibles:
1. Cabezón de la Sal: El punto de partida
Este pueblo, conocido por sus antiguas minas de sal, es el inicio oficial de la ruta. Te animo a pasear por su casco histórico, donde las casas blasonadas y la iglesia de San Martín te transportarán a otra época. No te marches sin probar un cocido montañés en cualquier restaurante local. ¡Combustible necesario para la aventura!
2. Mazcuerras y el Valle de Cabuérniga
Siguiendo el curso del río Saja, llegarás a Mazcuerras, un pueblo rodeado de bosques de robles y hayas. Aquí, el ambiente rural es tan auténtico que te será fácil ver pasar un carro tirado por vacas tudancas (la raza más autóctona, ¡con sus cuernos en forma de lira!). Si viajas en primavera, el valle se viste de mil verdes distintos.
3. Bárcena Mayor: El pueblo más bonito (y antiguo) de Cantabria
Declarado Conjunto Histórico-Artístico, Bárcena Mayor parece detenido en el Medievo. Sus casas de piedra con balcones de madera llenos de flores, sus calles empedradas y el sonido del río Argoza crean una postal inolvidable. Además, aquí puedes visitar el Museo de la Naturaleza del Valle del Saja para entender la biodiversidad de la zona.
Curiosidad: Cada septiembre, el pueblo revive su pasado medieval con un mercado artesanal. ¡Imprescindible si coincides con las fechas!
4. La Reserva del Saja y sus bosques mágicos
La ruta atraviesa parte de la Reserva Nacional del Saja, uno de los espacios naturales más espectaculares de Cantabria. Si te apetece una caminata extra, adéntrate en el Bosque de Secuoyas del Monte Cabezón, cerca de Cabezón de la Sal. Estos gigantes de 40 metros de altura, plantados en los años 40, son tan fascinantes como inesperados en el paisaje cántabro.
5. Reinosa y el Embalse del Ebro
La última etapa te lleva a Reinosa, puerta de entrada a la comarca de Campoo. Aquí, el paisaje cambia: las montañas dan paso a las llanuras, y el Embalse del Ebro despliega un espejo de agua perfecto para el avistamiento de aves. Es un contraste fascinante, ¿verdad? De los bosques profundos a los cielos abiertos.
¿Por qué hacer esta ruta?
- Historia viva: Cada pueblo guarda leyendas y arquitectura que hablan de repobladores, nobles y pastores.
- Naturaleza en estado puro: Desde hayedos hasta humedales, Cantabria muestra aquí su faceta más salvaje.
- Gastronomía reconfortante: Quesos artesanos, cocido montañés, carnes de tudanca, orujo de Liébana … ¡Ideal para reponer fuerzas!
Tips prácticos
- Cuándo ir: Primavera y otoño son ideales por el clima y los colores. En invierno, algunos tramos pueden estar nevados (¡bonito, pero lleva cadenas!).
- Cómo moverse: Si no quieres caminar toda la ruta, puedes hacerla en coche o bicicleta. Las carreteras son estrechas, pero bien señalizadas.
- Dónde dormir: Busca casas rurales en Bárcena Mayor o Cabezón de la Sal para vivir una experiencia auténtica.
Epílogo: La huella de los foramontanos
Hoy, la Ruta de los Foramontanos no es solo un camino, sino un homenaje a aquellos que, hace siglos, se atrevieron a cruzar las montañas para construir un futuro. Recorrerla es conectar con la esencia de Cantabria: tierra de contrastes, historias que se mezclan con el rumor de los ríos y gentes que preservan con orgullo su legado.
Así que, ¿te animas a seguir los pasos de los foramontanos? La mochila, la curiosidad y unas buenas botas son todo lo que necesitas. ¡Nos vemos en el camino!
¿Has hecho ya esta ruta? ¡Cuéntame tu experiencia en los comentarios! Y si te ha gustado el artículo, compártelo con otros amantes de los viajes con alma.
A estas horas leer el menú que os tenían preparado es un delito. ¡Qué hambre, qué buena pinta! Puedo presumir de conocer Cantabria a fondo. Muchas de mis Semanas Santas las viví allí y me ha gustado mucho volver, gracias a tu post. Sé que te lo pasarías genial y eso me alegra. Saludos
Graciias, Miryam. Seguro que lo habrías disfrutado tú también. El otoño en Cantabria (y en todo el norte) es precioso… y aunque este año no haga frío, siempre apetece un buen plato de cuchara. Un abrazo.
Todos los años veraneaba en Comillas y me hinchaba a quesadas. Nunca las he comido tan buenas como en Cantabria
Desde verano que no he probado una quesada… acabas de recordarme una de las compras que haré cuando regrese por navidad.
¡Magnífico encuentro!
Poder combinar gastronomía, turismo y charlas con compañeros 2.0 es lo mejor para disfrutar de un perfecto networking.
Cantabria tiene muchos rincones especiales que junto con la gastronomía hacen que sea una escapada para cualquier momento.
Un saludo desde Costa Rica
Y más rincones que os iré mostrando, poco a poco. Cantabria es infinita, y da para muchas escapadas.
Sólo he estado una vez en Cantabria y lo que vi me gustó mucho (y lo que comí más, jaja). Ya veo que tendré que dedicarle otras vacaciones. Y al principio de la entrada deberías poner una advertencia «no leer antes de comer». Madre mía, qué platos! Y los dejas para el final, para que la envidia después de leer la entrada entera sea aún mayor!
Es una muestra de la gastronomía otoñal cántabra…. y aún hay más, pero en otros blogs, como el de mi amigo http://www.MuleCarajonero.com
Que buena pinta tenia el menu!!!
¡Anda qué bien os cuidáis los tuiteros cántabros! ¿No se podría organizar algo así en Cataluña?
No sería mala idea. ¿Qué tal una quedada calçots and tuits? Podríamos organizarlo desde BCNTB y proponerlo a alguna oficina de turismo local… ahí dejo la idea.
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